Aprendí muchísimo más de lo que imaginaba. Entré al instructorado pensando que iba a aprender a bailar “mejor” y me encontré con algo mucho más profundo: entender qué hace a un buen profesor. Descubrí que me apasiona dar clases y que enseñar no es solo saber bailar, sino saber transmitir, observar y acompañar a los alumnos. Miguel y Míriam son dos excelentes docentes, con muchísima experiencia y una gran capacidad para compartir lo que saben. Contagian su pasión por enseñar y dejan herramientas reales para dar clases con seguridad y criterio.
Maravilloso